
Curso: Intervención Clínica Avanzada en Trauma Sexual Complejo
Mag. Psic. Nicole Baumgartner
Inicia 24 de agosto de 2026 | 5:00 pm
El diálogo socrático es un método conversacional en el que un grupo o una persona investiga, de forma estructurada, la verdad y el valor de sus propias opiniones, con la intención de responder a preguntas elegidas por ellos mismos y usando su propia experiencia como material de investigación (Van Rossem, 2011). No busca llegar a un consenso, sino comprender la complejidad de lo que se investiga; por eso se distingue de un debate, una discusión informal o una sesión de brainstorming, que se orientan más a decidir o convencer que a comprender (Van Rossem, 2011).
En el terreno terapéutico, el diálogo socrático se define como un estilo de encuentro que, mediante preguntas, señalamientos y descripciones, ayuda al consultante a tomar conciencia de su libre voluntad, invitándolo a responder por sí mismo ante lo que la vida le plantea (Salomón Paredes, 2014).
El nombre alude a Sócrates, maestro de Platón, quien hace unos 2.500 años confrontaba a sus discípulos con la diferencia entre sus palabras y sus actos para que dudaran de sus propios motivos, intenciones y creencias; la incomodidad que surgía de esa confrontación (el llamado elenchus) se consideraba un paso necesario para investigar con más profundidad las propias opiniones (Van Rossem, 2011). En la década de 1920, el filósofo alemán Leonard Nelson (1882-1927) adaptó el método socrático al ámbito educativo, convencido de que podía ayudar a formar ciudadanos más reflexivos y críticos (Van Rossem, 2011).
Décadas más tarde, Viktor Frankl retomó un diálogo "en sentido socrático" como herramienta central de la logoterapia, su propuesta psicoterapéutica centrada en que la persona se haga consciente de su propia libertad de decisión (Salomón Paredes, 2014).
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Mag. Psic. Nicole Baumgartner
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Psic. Ed. Esp. Dayana Muñoz
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TO. Valentina Marambio
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Lo que distingue a un verdadero diálogo de una discusión no es el tema, sino la actitud con la que se aborda:
Diferencias entre discusión y diálogo (Van Rossem, 2011).
Un diálogo socrático parte de que un grupo analice una cuestión inicial, preferiblemente elegida por los propios participantes, y de que alguien aporte un ejemplo de su propia experiencia que sirva como respuesta inicial a esa pregunta; ese juicio se abre entonces a la investigación conjunta del resto del grupo (Van Rossem, 2011).
El papel del facilitador (o del terapeuta) es tradicionalmente antiautoritario: no ofrece sus propias opiniones sobre el contenido, ni siquiera cuando se le pide, sino que se dedica sobre todo a formular preguntas y a permanecer en silencio, ayudando a los participantes a comprenderse mutuamente al pedirles que repitan o resuman lo que se ha dicho, un ejercicio muy cercano a la escucha activa (Van Rossem, 2011). En el contexto terapéutico, esta actitud se sostiene sobre la autenticidad y una disposición de apertura hacia el consultante, aceptándolo en su sufrimiento y confirmándolo tanto en su presente como en sus posibilidades de ser (Salomón Paredes, 2014).
No todas las preguntas socráticas apuntan al mismo lugar: algunas buscan que la persona comprenda lo que siente, otras que se haga cargo de cómo actúa, y otras que se abra a lo que hay más allá de sí misma. Distinguir estos tres tipos ayuda a entender qué está movilizando cada pregunta dentro del proceso.
Son preguntas fenomenológicas y no interpretativas —el ¿qué?, el ¿cómo?, el ¿quién?, el ¿dónde?, el ¿cuándo? y el ¿para qué?— orientadas a que la persona tome conciencia de sus emociones, significados, miedos y vivencias (Salomón Paredes, 2014). Este proceso de externalizar y examinar en voz alta lo que normalmente permanece como diálogo interno es, precisamente, lo que distingue al diálogo socrático de la simple reflexión a solas: alguien más guía la investigación y devuelve preguntas que amplían la conciencia sobre lo que se piensa y se siente (Salomón Paredes, 2014).
Se centran en las estrategias de afrontamiento de la persona y utilizan con más énfasis la pregunta "¿para qué?" para confrontarla con lo que es realmente importante para ella (Salomón Paredes, 2014). El objetivo es movilizar la autorregulación: la capacidad de distanciarse de los propios procesos afectivos y emotivos y hacerse cargo de sí misma, lo que en la práctica fortalece el locus de control interno de la persona frente a su situación (Salomón Paredes, 2014).
Buscan que la persona salga de sí misma y se conecte con lo que hay fuera: la diferenciación (verse como alguien único y distinguirse del otro), la afectación (dejarse tocar por lo que resulta valioso) y la entrega (donarse a una tarea, un proyecto o una persona) (Salomón Paredes, 2014).
En logoterapia, el corazón del método es la mayéutica: el arte de "dar a luz" la verdad del propio consultante mediante preguntas provocadoras e incisivas, en lugar de ofrecerle respuestas o consejos (Salomón Paredes, 2014). Un mismo problema puede abordarse de forma confrontacional o con ingenuidad e ironía socráticas; por ejemplo, ante una persona con alcoholismo que no acepta su enfermedad, preguntarle directamente si no piensa en el sufrimiento de su familia suele generar defensividad, mientras que señalarle con ingenuidad la incoherencia entre lo que dice sentir por sus hijos y lo que hace puede abrir una grieta hacia la autoconciencia (Salomón Paredes, 2014).
Junto a las preguntas, el terapeuta recurre a señalamientos socráticos: hacer notar aspectos no verbales, la naturalidad de una emoción, las incoherencias entre el decir y el hacer, las posibilidades de valor presentes en la situación del consultante, o incluso expresar lo que el propio terapeuta siente en el encuentro (Salomón Paredes, 2014).
Practicado con cierta regularidad, el diálogo socrático permite aprender a pensar con preguntas en lugar de con respuestas, escuchar con más cuidado lo que se dice, formular con precisión sensaciones o pensamientos vagos, y descubrir interpretaciones alternativas de los conceptos que uno mismo utiliza (Van Rossem, 2011). En el ámbito educativo, se ha usado durante décadas para formar alumnos más críticos, independientes y respetuosos hacia los demás (Van Rossem, 2011). En terapia, moviliza la autoconciencia, la autorregulación y la autotrascendencia de la persona, ayudándola a asumir su libertad y su responsabilidad frente a la propia vida (Salomón Paredes, 2014).
El diálogo socrático es una forma estructurada de investigar, mediante preguntas, la verdad y el valor de las propias opiniones y experiencias, sin imponer respuestas desde fuera (Van Rossem, 2011). Nacido en la filosofía griega y adaptado tanto a la educación como a la psicoterapia, su fuerza está en el tipo de preguntas que formula y en la actitud de quien las hace: alguien que escucha, no impone, y confía en que la otra persona puede encontrar su propia claridad (Van Rossem, 2011; Salomón Paredes, 2014).
Lorenzini, N. (2026). ¿Qué es el diálogo socrático?. ADIPA. https://adipa.co/glosario/dialogo-socratico-que-es/
PhD. Mag. Psic. Nicolás LorenziniVer perfil- Psicólogo Clínico, Pontificia Universidad Católica de Chile. - Master of Sciences en Psicoanálisis, University College London. - Doctor en Psicología Clínica, Educacional y de la Salud, University College London. - Diplomado en Intervenciones Psicoanalíticas en Salud, Pontificia Universidad Católica de Chile. - Associate Professor de la Unidad de Psicoanálisis, University College London. - Asistente del Profesor Peter Fonagy. - Ex-investigador asistente del Anna Freud Centre. Londres. - Docente de la International Psychoanalytic University Berlin. Alemania. - Vicepresidente de la Asociación para el Estudio y Desarrollo de la Mentalización (AIEDEM), España y Latinoamérica. - Miembro del Comité Editor de la Revista Mentalización, Psicoanálisis y Psicoterapia. - Miembro del Comité Ejecutivo de la International Attachment Network. Reino Unido. - Autor de diversos artículos científicos y capítulos en psicología.