El concepto de ventana de tolerancia se enmarca en la propuesta de la neurobiología interpersonal del psiquiatra Dan Siegel, quien plantea que la salud mental está asociada a la capacidad del cerebro para integrar distintos procesos y responder de manera adaptativa a las experiencias (Siegel, s.f.).
Desde este enfoque, cuando la integración se ve comprometida, las respuestas emocionales pueden volverse más intensas, rígidas o difíciles de controlar, afectando la forma en que las personas experimentan y gestionan sus emociones.
Este modelo ha sido ampliamente aplicado en psicoterapia, especialmente en el abordaje del trauma, ya que permite comprender los procesos de desregulación y orientar intervenciones que favorecen el retorno al equilibrio.