En estas circunstancias ocurren dos cosas importantes, por una parte, la necesidad de supervivencia y por lo tanto de afrontamiento al evento traumático es vital y se activan mecanismos adaptativos que permiten “sobrellevar el evento de mejor manera”.
En este sentido pueden desprenderse desde comportamientos violentos como respuesta a la situación traumática, como freezing, disociaciones, etc. Esto último, implica un funcionamiento inusual de las áreas involucradas en cada una de estas respuestas, lo cual se mantiene en el tiempo, en la medida que las situaciones traumáticas persistan (Lanius, Bluhm, & Frewen, 2011).
- Por ejemplo, el funcionamiento irregular de los sistemas asociados a la regulación emocional. Hiperactividad de la amígdala, y disminución de la actividad en áreas prefrontales y cingulada.
Otro factor importante es la edad en la que ocurren estos eventos, especialmente en los niños quienes pueden tener consecuencias de mayor envergadura, pues hay que considerar que durante el desarrollo cerebral existen periodos críticos, que parecen ser particularmente sensibles ante eventos asociados a trauma complejo, como el maltrato y los abusos.
- Esto puede implicar cambios profundos como el adelgazamiento de estructuras relevantes, en procesos como la reflexión y la regulación emocional. Adelgazamiento del tejido en estructuras como hipocampo, área cingulada, otras estructuras límbicas y lóbulo temporal (Jeong y col., 2021).
Para comprender cómo se afecta el comportamiento de los niños es relevante que abordemos la Neurociencia y sus aportes en la psicología clínica. Que también estuvimos hablando con MG.PS.Víctor Ojeda.
Sin embargo, existe la posibilidad de reversibilidad de algunos de estos efectos (Weder y Kaufman, 2011). Lo que abre el espacio a la realización de procesos terapéuticos que pueden ayudar a enfrentar las dificultades que se desprenden del trauma complejo.
Uno de los modelos terapéuticos que aborda el Trauma Complejo es el Modelo de Apego y Complejidad (Lecannelier, 2021), que considera muy relevantes las experiencias tempranas que se asocian a la formación del trauma complejo, cuyas consecuencias se proyectan hacia la adultez.
"La posibilidad de cambio está, pero es altamente necesario que en lo posible detengamos el avance del trauma complejo cuando anida en la infancia, y le dediquemos tiempo a su tratamiento en la adultez, pues es importante darnos la oportunidad de vivir una vida plena y de bienestar", finaliza el psicólogo y académico Víctor Ojeda.