Existen diversos patrones de vinculación emocional que configuran la manera en que nos relacionamos con los demás, como la selección de pareja y el círculo de amistades en el que nos rodeamos. Es por ello, que aprender a identificar los tipos de apego puede facilitar la comprensión de las fortalezas y las debilidades de cada persona, y con ello, reconocer la causa de su manera de actuar.
El apego como tal, tiene sus raíces en la infancia, cuando los bebés y los padres o cuidadores comienzan a formar el lazo de cercanía. Esta relación emocional es de larga duración y sirve actualmente como un patrón de referencia para las relaciones.
De acuerdo a esto, existieron tres psicoanalistas que marcaron el camino de las investigaciones en torno al apego: Sigmund Freud, John Bowlby y Mary Ainsworth.
Freud, el padre del psicoanálisis comenzó la investigación sobre este tema y determinó que cada vinculación emocional que se tiene con otra persona involucra sentimientos como alegría y consuelo, y estos deben venir desde ambas partes. Ya sea un amigo, familiar, compañero, etc.
Mientras que por el lado de John Bowlby, pionero en la teoría del apego, gracias a los estudios que realizó hoy en día conocemos cuales son los principales tipos de apego que puede desarrollar cada persona de acuerdo a su historia de vida. Sus investigaciones se enfocaron principalmente en el lazo que se forma entre los individuos y las relaciones prolongadas durante el tiempo.
Y finalmente, más tarde, Mary Ainsworth investigó el apego en la infancia que se establece entre madres y niños, observando sus reacciones ante la separación y el reencuentro. Fue a través de sus estudios en que se identificaron los tres patrones de apego: seguro, inseguro/ambivalente e inseguro evitativo. Años después, se sumó el cuarto tipo: inseguro/desorganizado, por dos científicas: Main y Solomon.