Se define como la presencia de experiencias persistentes o recurrentes de despersonalización, desrealización o ambas.
Durante las experiencias de despersonalización o desrealización, las pruebas de realidad se mantienen intactas.
Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en áreas como: social, laboral u otras importantes del funcionamiento.
La alteración no puede atribuirse a efectos fisiológicos de una sustancia, como drogas o medicamentos, u otra afección médica, como la epilepsia. Tampoco se explica mejor por otro trastorno mental, como esquizofrenia, trastorno de pánico, trastorno de estrés agudo, trastorno depresivo mayor, trastorno de estrés postraumático u otro trastorno disociativo.
Experiencias de irrealidad, distanciamiento o sensación de ser observador externo de los propios sentimientos, pensamientos, sensaciones, acciones o cuerpo. Esto puede incluir alteraciones de la percepción, sentido distorsionado del tiempo, sensación de irrealidad o ausencia del yo, y embotamiento emocional y/o físico.
Desrealización
Experiencias de irrealidad o distanciamiento respecto al entorno. Las personas o los objetos pueden percibirse como irreales, como si estuvieran en un sueño, nebulosos, sin vida o visualmente distorsionados.