Columna de opiniónSalud Mental AdultosCuando los hijos se van, no solo cambia la casa: cambia la pregunta que nos hacemos sobre nosotros mismos. Una mirada clínica al nido vacío, más allá del síndrome.

No ingresar a la carrera deseada puede sentirse como un fracaso personal. Sin embargo, desde la psicología sabemos que esta reacción es una respuesta esperable frente a la ruptura de expectativas.

Para muchas personas jóvenes en la prueba para entrar a la universidad es una promesa. Una promesa de futuro, de identidad, de “quién voy a ser”. Por eso, cuando el resultado no alcanza para entrar a la carrera soñada, lo que aparece no es solo tristeza: aparece decepción, vergüenza, rabia, sensación de fracaso y, en algunos casos, una profunda duda sobre el propio valor.
Desde la psicología y la neurociencia, esta reacción no solo es comprensible: es esperable.
El cerebro humano funciona anticipando. Constantemente genera predicciones sobre lo que va a ocurrir, especialmente cuando hemos invertido tiempo, esfuerzo y esperanza en un objetivo. Cuando la realidad no coincide con esa expectativa, se activa lo que la neurociencia llama error de predicción.
Este desajuste involucra principalmente al sistema dopaminérgico, encargado de la motivación y la anticipación de recompensa. Cuando la recompensa esperada no llega, disminuye la señal dopaminérgica, lo que se traduce subjetivamente en desánimo, apatía o frustración (Schultz, 2016).
A esto se suma la activación de estructuras como la amígdala, relacionada con la evaluación de amenaza y pérdida, y una sobrecarga transitoria en la corteza prefrontal, área clave para la regulación emocional. Por eso, en los primeros días tras conocer los resultados, muchas personas sienten que “no pueden pensar bien” o que todo se vuelve confuso. No es falta de madurez: es neurobiología.
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Uno de los riesgos psicológicos más importantes tras no quedar seleccionado es la fusión identidad–resultado. Es decir, cuando el cerebro interpreta un evento puntual como una definición global del yo: “No entré, por lo tanto no sirvo”.
La psicología cognitiva ha mostrado que este tipo de pensamiento se asocia a esquemas de autoevaluación rígidos y a un aumento del malestar emocional (Beck et al., 1979). Desde una perspectiva neurocientífica, estas narrativas se
consolidan cuando se repiten sin cuestionamiento, fortaleciendo redes neuronales asociadas a la autocrítica y la rumiación.
La evidencia indica que nombrar la experiencia como “fracaso” no es neutro: cambia la forma en que el cerebro la procesa. En cambio, conceptualizarla como un resultado adverso, pero acotado, permite activar circuitos más flexibles de aprendizaje y adaptación (Dweck, 2006).
Un punto clave, y muchas veces olvidado, es que la mayoría de quienes rinden la prueba se encuentran en una etapa de maduración cerebral incompleta, especialmente en la corteza prefrontal, que sigue desarrollándose hasta bien entrada la adultez temprana (Casey, Jones & Hare, 2008).
Esto implica que:
Por lo tanto, exigir una lectura “racional y madura” inmediata frente a la decepción no solo es injusto: es poco realista desde la neurociencia del desarrollo.
La investigación en regulación emocional y afrontamiento sugiere varios elementos clave:
No entrar a la carrera esperada duele. Y duele de verdad. Pero desde la ciencia sabemos algo importante: el cerebro no está diseñado para crecer solo cuando todo resulta, sino también, y muchas veces más, cuando debe reorganizarse frente a la frustración.
Este momento no define el valor de una persona ni cancela su futuro. Es, más bien, una pausa forzada que puede convertirse en un punto de inflexión. No porque el dolor sea “útil” en sí mismo, sino porque el cerebro humano tiene una capacidad notable para reconstruir sentido cuando encuentra contención, tiempo y nuevas narrativas.
Olivos, J. (2026). Cuando el plan no resulta: cómo enfrentar la decepción de no quedar en la carrera esperada. ADIPA. https://adipa.co/noticias/decepcion-no-quedar-carrera-esperada/
PhD (c). Mag. Psic. Jaime OlivosVer perfil- Psicólogo, Universidad del Mar - Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos, Universitat Oberta de Catalunya. - Doctorando en Psicología con orientación en Neurociencia Cognitiva Aplicada, Universidad Maimónides. - Profesional destacado en traducir la evidencia neurocientífica en estrategias pedagógicas y organizacionales prácticas, a través de su cuenta @neurosimple - Docente en asignaturas de Neuropsicología en la Universidad Santo Tomás y de Neurociencias del Aprendizaje en la Universidad Católica del Maule. - Autor del libro Los pilares del académico líder en educación superior (2019) y de artículos sobre neurociencia y educación, incluyendo una revisión en CISTEI Journal (2025). - Relator internacional en ponencias magistrales sobre neuroeducación, neuromarketing y crianza respetuosa en Chile, Colombia y España. - Ha sido premiado en múltiples ocasiones por su excelencia académica en INACAP (2015, 2019, 2022).