La salud mental infantil enfrenta diversos desafíos que pueden afectar significativamente el bienestar emocional de los niños. A continuación exploramos algunos de los problemas más relevantes.
Percepción de abandono
Este problema surge a menudo a raíz del descuido y la negligencia parental. Cuando los padres pasan gran parte del día trabajando y mantienen niveles escasos de comunicación con sus hijos, se genera una percepción de abandono en el infante. Esta situación, sin duda, repercute en la salud mental del niño/a.
Efectos de aparatos tecnológicos
Por otro lado, los niños y niñas se encuentran expuestos altas horas del día a pantallas digitales: celulares, tablets, televisión, entre otros.
Frente a ello, existe evidencia científica suficiente para concluir que esta exposición puede impactar negativamente en la capacidad de los niños/as para regular sus emociones, concentrarse y desarrollarse socialmente.
Trastornos del neurodesarrollo
Finalmente, se observa un aumento en la incidencia de los trastornos del neurodesarrollo como el Trastorno del Espectro Autista o el Déficit Atencional. Este incremento destaca la necesidad de equipos interdisciplinarios mejor preparados para la detección e intervención temprana, asegurando así, un apoyo adecuado para los niños y niñas que enfrentan estos desafíos específicos.
Asimismo, los problemas sensoriales, en particular aquellos relacionados con la alimentación y la tolerancia a texturas, han experimentado un notable aumento.
Abordar estas dificultades se vuelve esencial para garantizar el bienestar general y el desarrollo saludable de los niños.
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