Las características o condiciones psicológicas más consistentemente asociadas a la anorexia nerviosa incluyen:
Perfeccionismo clínico
Definido como el establecimiento de estándares excesivamente elevados y la autoevaluación contingente al logro de dichos estándares, es el factor de riesgo psicológico más robustamente asociado a la anorexia nerviosa (Fairburn et al., 2003).
En esta línea, un metaanálisis de Limburg et al. (2017) confirmó que personas con anorexia nerviosa mostraban puntuaciones significativamente más elevadas en distintas dimensiones de perfeccionismo en comparación con controles.
Alexitimia
La dificultad para identificar, describir y diferenciar las propias emociones es uno de los rasgos más consistentemente documentados en anorexia nerviosa. Un metaanálisis de Westwood et al. (2017), con 46 estudios y 2.008 participantes, encontró que personas con anorexia nerviosa obtenían puntuaciones significativamente más elevadas en alexitimia que controles sanos.
Ante estados afectivos negativos que no pueden ser identificados ni modulados, la restricción alimentaria puede funcionar como estrategia de regulación emocional disfuncional, proporcionando un sentido de control (Oldershaw et al., 2015).
Baja autoestima y elevada autocrítica
La baja autoestima (un sentido persistente de inadecuación personal, independiente del rendimiento) actúa como factor de vulnerabilidad y mantenimiento en el trastorno (Fairburn et al., 2003).
Cuando la autoestima es baja, lograr un control estricto sobre la alimentación y el peso puede convertirse en la principal fuente de autoevaluación positiva, creando un sistema altamente frágil y contingente. Esto explica la resistencia al cambio y la egosintonía del trastorno, es decir, que los síntomas se perciben como coherentes con la propia identidad y no como algo ajeno o problemático.
Distorsión de la imagen corporal
La distorsión de la imagen corporal implica una percepción alterada del tamaño, la forma o el aspecto del propio cuerpo, que no se corresponde con la realidad. En la anorexia nerviosa, esto se traduce en que la persona se percibe con sobrepeso incluso cuando su peso es peligrosamente bajo.
Suchan et al. (2013) identificaron alteraciones en el procesamiento visuoespacial del propio cuerpo, lo que ayuda a comprender por qué las personas con este trastorno se ven a sí mismas de forma significativamente diferente a como las ven los demás.
Experiencias traumáticas
El trauma infantil está presente en el 30-50% de los pacientes con anorexia nerviosa (Racine & Wildes, 2015), operando como factor precipitante al generar disociación del propio cuerpo, vergüenza corporal y necesidad de control sobre sensaciones físicas amenazantes.