Es una enfermedad genética extremadamente rara que produce calcificación bilateral de la amígdala. Esta alteración estructural interrumpe los circuitos neuronales implicados en el procesamiento emocional, lo que se asocia con una marcada dificultad para reconocer y responder al miedo ante estímulos externos, particularmente señales visuales y sociales de amenaza.
Sin embargo, la evidencia sugiere que esta alteración no implica una abolición completa del miedo, ya que pueden preservarse respuestas de miedo en contextos interoceptivos (por ejemplo, ante la inhalación de CO₂) (Feinstein et al., 2011; Feinstein et al., 2013).
Asimismo, se observa una alteración en la regulación de la distancia interpersonal, manifestada como una reducción del espacio personal en interacciones sociales.