La evaluación se estructura en varias etapas e incluye el análisis de la capacidad cognitiva general, motricidad, atención, memoria, lenguaje, habilidades visoespaciales, y funciones ejecutivas.
A diferencia de lo que se cree, esto no depende exclusivamente de test cognitivos, sino que principalmente de la entrevista clínica, la recogida de antecedentes desde la anamnesis, las fuentes colaterales cómo la familia, amigos, empleadores y la observación directa. Luego, estas múltiples de información donde se incluyen los test cognitivos, escalas sintomáticas y funcionales son interpretadas por el neuropsicólogo clínico, siendo este proceso integrativo, reflexivo y comprensivo en sí, la evaluación neuropsicológica.
Algunos aspectos clave al aplicar e interpretar pruebas cognitivas y otras técnicas de recolección de información son:
- Conocimiento psicométrico: Elegir el test apropiado para la edad y escolaridad del paciente, entendiendo sus limitaciones y virtudes.
- Análisis semiológico: Identificar patrones de error típicos de ciertas lesiones cerebrales (ej: doble disociación).
- Enfoque de proceso: Más allá del puntaje obtenido en la evaluación psicométrica, se analiza cómo el paciente resuelve la tarea, si es consciente de sus errores, y cómo los afronta e intenta o no compensar..
- Consistencia: Aplicar múltiples tests para evaluar un mismo proceso y detectar el defecto primario.