Comprender los estilos de aprendizaje permite identificar cómo cada persona procesa la información y adquiere conocimientos. Junto Mg. EDI. Constanza Núñez, se abordaron los principales modelos y estrategias que favorecen un aprendizaje más efectivo y adaptado a las necesidades individuales.
Cada persona aprende de manera distinta: algunas retienen mejor la información al escucharla, otras al observarla o al ponerla en práctica. Estas diferencias responden a lo que se conoce como estilos de aprendizaje, un concepto que busca comprender las preferencias individuales en el proceso de adquirir y procesar conocimiento.
En este artículo, junto aMg. EDI. Constanza Núñez, Educadora Diferencial, Mención en Trastorno Específico del Lenguaje y Dificultades del aprendizaje, se profundizará que son los estilos de aprendizaje, que tipos existen y su relevancia en el contexto educativo y vida cotidiana.
¿Qué son los estilos de aprendizaje?
Los estilos de aprendizaje se definen como las estrategias o métodos personales que cada individuo utiliza para adquirir y procesar información. Involucran factores cognitivos, afectivos y fisiológicos que determinan cómo se enfrenta una situación de aprendizaje (Medina Ibarra, 2000).
Tradicionalmente, estos estilos se entendían como formas estables y preferidas de procesar información (Kolb, 1984; Fleming & Mills, 1992).
"Hoy se prefiere hablar de preferencias de aprendizaje, ya que no existe evidencia sólida de que enseñar según un estilo mejore el aprendizaje”, enfatiza la docente.
En esa línea, estudios como los de Coffield et al. (2004) y Newton y Salvi (2020) identifican la noción de “estilos fijos” como un neuromito educativo. Actualmente, comprender las preferencias personales es útil no para clasificar, sino para favorecer la autorregulación y la conciencia metacognitiva del estudiante.
Modelos de estilos de aprendizaje
A lo largo del tiempo se han propuesto diversos modelos teóricos que describen cómo las personas aprenden. Entre los más reconocidos destacan:
Modelo de Kolb (1984)
Basado en el ciclo del aprendizaje experiencial, identifica cuatro fases:
Experiencia concreta: momento en el que la persona vive o enfrenta una situación real, involucrándose directamente en la experiencia.
Observación reflexiva: fase en la que se analiza lo ocurrido, observando y comparando para extraer aprendizajes desde la reflexión.
Conceptualización abstracta: etapa donde lo vivido se transforma en ideas, teorías o conceptos, dándole estructura y sentido al aprendizaje.
Experimentación activa: momento en que se pone a prueba lo aprendido, aplicando nuevas estrategias para verificar cómo funcionan en la práctica.
Modelo VARK (Fleming & Mills, 1992)
Propone cuatro preferencias sensoriales:
Visual: preferencia por aprender mediante imágenes, colores, diagramas, mapas y recursos gráficos que organicen la información.
Auditiva: aprendizaje mediante explicaciones orales, debates o grabaciones.
Lectura/escritura: preferencia por materiales escritos para procesar la información, como textos, apuntes, listas y resúmenes.
Kinestésica: aprendizaje a través de la acción, la experiencia práctica directa, el movimiento y la manipulación de objetos.
“Estas categorías no reflejan diferencias neurológicas reales, sino preferencias subjetivas que pueden variar según el contexto”, añade la docente.
Modelo de Honey y Mumford (1986)
Inspirado en Kolb, identifica los estilos activo, reflexivo, teórico y pragmático, destacando la importancia de la flexibilidad en la aplicación de estrategias.
Activo: personas que aprenden involucrándose directamente, probando, participando y buscando nuevas experiencias.
Reflexivo: quienes aprenden observando, analizando con calma y considerando distintas perspectivas antes de actuar.
Teórico: individuos que necesitan estructurar la información, entender modelos, conceptos y marcos lógicos para aprender.
Pragmático: personas que aprenden aplicando lo aprendido de inmediato, buscando utilidad práctica y soluciones concretas.
¿Qué test de estilo de aprendizaje existen y cómo funcionan?
Existen diversas herramientas diseñadas para reconocer las propias tendencias cognitivas. Entre ellas destacan:
VARK Questionnaire (Fleming, 1992)
Learning Style Inventory (Kolb, 1984)
CHAEA (Honey-Alonso, 1994)
No obstante, Coffield et al. (2004) advierten que estos instrumentos carecen de validez psicométrica robusta. Su utilidad actual radica en promover la reflexión metacognitiva: al responderlos, el estudiante puede reconocer qué estrategias le resultan más cómodas o efectivas.
Beneficios de conocer tu estilo de aprendizaje
Reconocer las propias preferencias fomenta la autonomía, la motivación y la flexibilidad cognitiva. En el ámbito académico, esta conciencia metacognitiva permite elegir estrategias adecuadas según la tarea, potenciando la transferencia de aprendizajes y la reflexión sobre el propio proceso (Zimmerman, 2002; Hattie, 2022).
Conclusión
Más que clasificar a los estudiantes, el objetivo es comprender la diversidad de formas de aprender. Los estilos o preferencias de aprendizaje deben concebirse como un punto de partida para diseñarexperiencias educativas inclusivas, que integren distintos canales de percepción y promuevan el pensamiento crítico, la experimentación y la reflexión.
"La clave está en que los profesores dispongan en sus aulas de una variedad de estrategias metodológicas que incluyan todas las preferencias de aprendizaje. Así, todos los estudiantes pueden acceder al conocimiento de distintas maneras”, finaliza la docente.
Checklist final: para entender los estilos de aprendizaje
Son preferencias, no estructuras rígidas.
No determinan la capacidad de aprendizaje.
Pueden cambiar según el contexto y la tarea.
Integran procesos cognitivos, afectivos y fisiológicos.
Modelos como Kolb, VARK y Honey-Mumford los describen.
No existe evidencia sólida que valide su uso como método único de enseñanza.
Los test tienen utilidad orientativa, no diagnóstica.
Favorecen la conciencia metacognitiva.
Permiten diversificar estrategias de aprendizaje.
Su enfoque actual es flexible e integrador.
Preguntas frecuentes sobre los estilos de aprendizaje
¿Es recomendable estudiar solo según un estilo de aprendizaje?
No es recomendable limitar el aprendizaje a un solo estilo, ya que esto puede reducir la capacidad de adaptación a distintos contextos. La evidencia actual sugiere que es más efectivo utilizar múltiples estrategias según el tipo de contenido y objetivo. La flexibilidad cognitiva permite un aprendizaje más profundo y transferible en distintas situaciones.
¿Los estilos de aprendizaje influyen en el rendimiento académico?
Pueden influir indirectamente, ya que conocer las propias preferencias facilita la organización del estudio y la motivación. Sin embargo, no determinan el rendimiento por sí solos. Factores como la práctica, la calidad de la enseñanza y el contexto educativo tienen un impacto mucho mayor en los resultados de aprendizaje.
¿Se pueden desarrollar otros estilos o formas de aprender?
Sí, las personas pueden ampliar sus estrategias de aprendizaje con práctica y exposición a distintos métodos. El aprendizaje no es estático, por lo que desarrollar nuevas formas de procesar información mejora la comprensión y la adaptación. Esto es especialmente relevante en entornos educativos que requieren habilidades diversas.
¿Qué errores comunes existen sobre los estilos de aprendizaje?
Uno de los principales errores es creer que existen estilos fijos o que cada persona aprende mejor solo de una manera. Este enfoque ha sido cuestionado por la evidencia científica, que lo considera un neuromito. También es común usar etiquetas rígidas, lo que puede limitar el desarrollo de habilidades más amplias.
¿Cómo aplicar este concepto en el aula o estudio personal?
La mejor forma es combinar distintas estrategias: visuales, auditivas, prácticas y reflexivas. Esto permite abordar el aprendizaje desde múltiples ángulos y mejorar la comprensión. Además, adaptar las técnicas según el tipo de contenido y objetivo facilita un aprendizaje más efectivo, evitando depender de un único enfoque.
Referencias(4)
Alonso, C. M., Gallego, D. J., & Honey, P. (1994). Los estilos de aprendizaje: Procedimientos de diagnóstico y mejora. Ediciones Mensajero.
Coffield, F., Moseley, D., Hall, E., & Ecclestone, K. (2004). Learning styles and pedagogy in post-16 learning: A systematic and critical review. Learning and Skills Research Centre.
Honey, P., & Mumford, A. (1986). The Manual of Learning Styles. Peter Honey.
Medina Ibarra, A. M. (2000). Estilos de aprendizaje. ITESM - Universidad Virtual.
Cómo citar este contenido
Núñez, E. (2025). Estilos de aprendizaje: tipos, test y cómo influyen. ADIPA. https://adipa.co/noticias/estilos-de-aprendizaje/
- Educadora Diferencial, Mención en Trastornos del Lenguaje y Dificultades del Aprendizaje, Universidad Santo Tomás - Magíster en Desarrollo Curricular y proyectos educativos, Universidad Andrés Bello. - Diplomada en Trastornos Específico del Lenguaje, Universidad de Chile. - Fue Coordinadora Comunal de Inclusión, Comuna de Lo Barnechea. - Asesora de Diversidad, Colegio Institución Teresiana.
Soy estudiante de cuarto año de Periodismo de la Universidad Andrés Bello, actualmente practicante del área de comunicaciones de Adipa. Me apasionan la escritura, la creación de contenido y la investigación periodística. Incorporarme a Adipa ha sido una experiencia muy nutritiva, pues me ha permitido expandir esos intereses hacia la investigación, la grabación de videos y el aprendizaje de nuevos conceptos sobre psicología. Adipa me ha dado las directrices para formarme como una profesional íntegra y completa, desde técnicas de escritura hasta herramientas tecnológicas. También, despertó el interés que no sabía que había en mi, comunicar sobre salud mental. En mi tiempo libre disfruto de bailar, me gusta mucho la cueca y la danza urbana. Además, me encanta pasar tiempo en familia y cocinar juntos, el cual es, un ritual sagrado.
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